martes 26 de agosto de 2008

El nuevo bien común o por qué odiar a los revolucionarios.

Ayer, el día fue peculiar. Nuestros amigos con consciencia social cerraron el circuito vehícular de Ciudad Universitaria con lo cual colapsaron el transporte interno. No hubo problemas sino hasta la noche, momento en el que el cielo se cayó. El campus universitario se vuelve un lago cuando llueve. Cómo alguien lo había dicho: el agua reclama para sí los territorios que antes ocupaba.

La postal era divertida, los estudiantes agazapados en las paradas de autobús esperando dos cosas: que apareciera un puma o que la lluvia bajara. No es novedad que los mire con burla al abrir mi sombrilla y caminar así bajo el agua. Me arrepentí al ver que mi sombrilla era ineficiente para ese chubasco. A estas alturas ya había ideado un plan malévolo de tres entes morales que me impedían llegar seco a casa, a saber los:
1) Pendejos A
2) Pendejos B
3) Pendejos C

Los P.A. son aquellos seres que solo han llegado a nosotros a través de piedras. Por razones del destino que jamás me han quedado claras, dicen haber construido una ciudad sobre un lago por designios divinos. Lo poco que ha hecho eco de ellos dice que también deploraban las lluvias.

Los P.B. también llegaron aquí por órdenes divinas. Siempre creyeron ser superiores, por lo cual desaparecieron a los P.A. y desecaron la ciudad de los mismos. No tardaron en darse cuenta de su estupidez, la ciudad era aún un dolor de cabeza cuando el dios de la lluvia de los P.A. se enojaba. Por un momento llegaron a tener la idea de dejar este lugar y asentar su poderío en una zona más amigable. Huelga decir que su idiotez fue superior.

Ahora, los P.C. Con toda seguridad que hay miles de P. más, pero he decidido ahorrarme unos 200 años de historia con fines meramente didácticos. Dicen no tener religión, pero obedecen ciegamente lo que ellos dicen ser el bien social. Es decir, un estadio donde todos seamos hermanos y tengamos de comer a satisfacción. Al igual que los P.A. y los P.B. todo sonido que emana de su boca es lex suprema. Sus demandas son las mismas desde 1968: "Presos Políticos Libertad", y se le dio nuevos bríos en 1994 con la rebelión neo(?)-zapatista.

De este modo, vemos como en búsqueda de su ideal social están facultados para cerrar el circuito vehícular de su (y también mi) alma mater. Los privilegios pequeño-burgueses de viajar un día lluvioso en autobús de tu facultad al metro, bien puede verse sacrificado por ese bien común representado por la sociedad socialista [sic].

Hum, mojado no podía más que maldecir a los P.A., P.B. y P.C. Los primeros dos por hacer una ciudad en un lugar que siempre se inundará, y los terceros por que dicen actuar en bien del pueblo y recitan, como dogma, "el pueblo paga con sus impuestos tu educación". Curioso, este país cuenta con una baja tasa de recaudación de impuestos, amén de que "los contribuyentes" no son todo el "pueblo", sino más bien la clase media (asalariada y propietaria de pequeños establecimientos). Pedir que luchen por otros obliga a la pregunta: ¿y quién lucha por ellos?

El bien común es un concepto igual de ambiguo que el de pueblo, buen gobierno, et. al. Los P.C. jodieron a una comunidad (la universitaria) en favor de otra (los presos políticos y conexos). En suma, un bien común a otro. Eso es a un nivel sumamente básico, ¿qué haremos cuando los que viven en las comunidades urbana necesiten necesariamente el agua que concentran algunas comunidades rurales?... me hubiera gustado ver a esos imbéciles cuidando sus barricadas debajo de la lluvia.

P.D. Olvidé decir que los P.C. son en parte víctima de los actos de P.A. y P.B. Tienen deseo de revivir a las piedras, hidratar lo ahora desecado y, además, convencer al mundo de su verdad. Los tres juntos son dinamita para colapsar el DF.